domingo, 18 de abril de 2010

CIEN AÑOS DE LA GRAN VÍA




En este mes de abril se han celebrado los cien años de la calle más emblemática de mi ciudad: LA GRAN VÍA.

La memoria de los habitantes de esta ciudad conservará distintas imágenes, recuerdos, olores, sonidos,porque las ciudades nunca son las mismas para cada uno de sus habitantes, pero para mí siempre será la calle lejana a la que, cada cierto tiempo, acudíamos con mi madre como si se tratase de un día de fiesta, realizando un largo viaje, desde lo que era casi un pueblo, a una gran ciudad.

Un autobús de dos pisos nos llevaba desde nuestro barrio, a la desaparecida RED DE SAN LUÍS, que era uno de los primeros diseños de lo que en el futuro sería un intercambiador de autobuses,que se encontraba situado frente a la calle MONTERA. Entonces ésta era la calle de las zapaterías y no el gran prostíbulo callejero en que se convirtió más adelante.

El viaje en autobús constituía en sí mismo un acontecimiento. Procurábamos encontrar asiento en la parte de arriba, donde el panorama que se nos ofrecía de la ciudad era como si la estuviésemos sobrevolando. Mi madre aprovechaba estos recorridos para enseñarnos la ciudad en la que había vivido desde los catorce años y, además de irnos diciendo los nombres de las calles, también nos iba contando los acontecimientos significativos que en cada una de ellas se habían producido.

Me llamaba mucho la atención que casi siempre había algún momento en el que el autobús se llevaba por delante alguna rama de acacia al doblar alguna curva, sobre todo en la calle MIGUEL ANGEL, donde los árboles casi se tocaban, creando zonas de umbría que se agradecían, sobre todo en los calurosos meses del verano madrileño. Al finalizar el trayecto, nos bajábamos del autobús, dejando atrás el anuncio de Profidén que me había entretenido también a lo largo del viaje, y echábamos a andar por LA GRAN VÍA en busca de aquellas oportunidades, aquellas rebajas de Sepu, de Galerías Preciados, antes de que este comercio fuera engullido por El Corte Inglés.

Después de las compras, mi madre casi siempre nos invitaba a desayunar en una cafetería, o en situaciones muy especiales, a ver una sesión matinal de cine, como aquella vez en que mi padre se encontraba de viaje y fuimos a ver "La Bella Durmiente".

Mientras recorríamos la calle de arriba abajo, también nos iba contando sus recuerdos, su impresión al llegar a Madrid siendo una adolescente, y lo que supuso para ella encontrarse con una cidad con tantos estímulos, y nos señalaba los teatros, los cines y los lugares a donde acudía a los conciertos con sus padres y ya nos intercalaba una ausencia, un lugar que en su juventud había sido un café y ahora era un banco u otro establecimiento.

LA GRAN VIA, la hermana gemela de la calle ALCALÁ, es también la zona de las grandes manifestaciones de la democracia y de los últimos años del franquismo, por ella volaban las pelotas de goma y los botes de humo que lanzaba la policía para disolver concentraciones humanas que sabías como empezaban, pero nunca cómo iban a acabar.

Esa calle que celebra ahora su centenario, guarda bajo su actual pavimento las huellas de mis abuelos, de mis padres que la recorrían en sus paseos agarrados del brazo, esa calle que nunca consintió en llamarse Avenida de Jose Antonio, que ha sufrido múltiples cambios y mutilaciones, que consiguió sobrevivir a una guerra y sus bombardeos, guarda también mi asombro de niña, la expectación contenida ante una jornada de fiesta.

20 comentarios:

Luis Antonio dijo...

Bonita evocacion, no exenta de nostalgia, con la que también rindes tributo a la memoria de tu madre. Lástima que esta calle tan emblemática haya perdido gran parte de su identidad.

Besos mil, Cristal

BRILLI-BRILLI dijo...

Esta calle tiene vida propia,un latir diario...y espero que siga latiendo igual de fuerte durante muchos años..

Besos

Novicia Dalila dijo...

¡¡¡que bonito homenaje, Cristal¡¡¡
Tan personal, tan íntimo y tan emotivo. Me ha encantado.
Y es que nuestra infancia y adolescencia están tan viculadas a la misma historia de nuestra ciudad, verdad??
Para mí El Retiro es como para ti la Gran Vía.... Un montón de recuerdos familiares que que remontan a aquellos tiempos tan felices y tranquilos....

Un beso fuerte, querida Cristal, y feliz semana

Lola Mariné dijo...

La Gran Vía de Madrid tiene algo especial, y ha sido escenario de muchos acontecimientos, tambien de historias personales como la tuya, y la mia, que tambien la conoció durante algun tiempo.
Besos.

ANTIQVA dijo...

Amiga, poco te puedo decir salvo que como "provinciano" me encanta pasear por esos lugares emblaticos como la Gran Via, la Puerta del Sol, Preciados, Plaza de España, el Madrid de los Austrias...

El resto de Madrid, como buen "provinciano", lo odio sin miramientos... Solo salvaria el Paseo del Prado.

El Madrid moderno y modernisimo me produce sudores... Le tengo mas miedo que "a una vara verde..."

Un abrazo, querida amiga

cristal dijo...

Cualquier motivo es bueno para rendirle un homenaje.

Ella amaba esta ciudad, a pesar de no haber nacido en ella y le gustaba recorrer sus calles y compartir con nosotros lo que había vivido en ellas.

Sí que es una pena, Luís Antonio, haber asistido a la desaparición de muchos cines, teatros, cafés antiguos que le daban vida y cultura a esta ciudad.

Más besos para ti.

cristal dijo...

Ha tenido épocas mejores y peores, como todo.

Ha sufrido cambios y pérdidas irreparables, pero todavía la reconocemos.

Un abrazo, Brilli, gracias por pasarte.

cristal dijo...

Sí, Novi, entre las calles de esta ciudad está escrita la historia de nuestra vida.

Cada calle, cada parque, guarda recuerdos que siempre permanecerán en nuestra memoria.

Un abrazo fuerte, fuerte para ti Novi.

cristal dijo...

No sabía que hubieras vivido en Madrid, Lola.

Me alegra que también tú tengas recuerdos de esta calle.

Un beso.

cristal dijo...

Nada menos que has hablado de mi lugar preferido: El Paseo del Prado. La zona que va desde Cibeles hasta Atocha cruzando el Museo del prado, el Botánico, La glorieta de Neptuno...con la Cuesta Moyano y la cercanía del Retiro.

También siento debilidad por la zona de Rosales, el Parque del Oeste, Templo de Debod, Bailén, Palacio Real, Bailén, Viaducto y Jardines de Sabatini...

Me alegra tu vuelta y que te gusten esas zonas de mi ciudad.

Un abrazo fuerte, Antiqva.

doctorvitamorte dijo...

Qué tendrá Madrid, que nos evoca tantas cosas muy nuestras!!

Angie dijo...

Recuerdo que hace años, cuando decía que me gustaba Madrid, me miraban raro, parece que lo de fuera, por estar menos al alcance, es mejor. Me encanta Madrid, como me gustan muchas otras ciudades, me gusta tanto saber lo que voy a encontrar en el camino como descubrirlo paso a paso. Hace sólo unos días estuve por ahí, la semana pasada. Fui a ver la exposicion de Impresionismo de la Fundación Mapfre y después nos tomamos un café con una gigantesca palmera en el Café Gijón (No habíamos comido)
Acabamos en la Gran Vía, es fácil termninar allí, aunque tampoco es el sitio más tranquilo para disfrutar de un buen paseo.
Hace años todos terminábamos allí, haciendo colas inmensas en los cines y teatros, el centro de Madrid acaparaba todo, ahora nos distribuimos más, por eso cuando volvemos a esas calles, las redescubrimos.
Un beso, Cristal. Feliz paseo.

cristal dijo...

Pues lo que tiene el lugar en el que has crecido y has descubierto el mundo.

Recuerdo que al volver de Londres, como al volver de París, Madrid me pareció muy pequeña y poco monumental. Y en realidad es así, pero Madrid es lo que es y no se le puede dar más vueltas, se la quiere o no, sin que haya grandes razones que lo justifiquen.

Un abrazo, Vita.

cristal dijo...

Es una pena que La Gran Vía haya perdido muchos de los lugares con mayor encanto, me refiero sobre todo a cines, teatros y muchas cafeterías que han desaparecido.

Ojalá llegue a ser una calle peatonal y a lo mejor recupera lo mejor de su antigua vida.

Me alegra que disfrutes de ella de vez en cuando en buena compañía, Angie.

Un beso.

Miguel dijo...

Me ha gustado esa mirada hacia el pasado. Es bonito recrearse con las viviencias de uno apoyándose en el efecto que el tiempo ha ejercido sobre las calles. A mí me encanta.

Besos.

LIGEIA dijo...

Hermosa evocación la de las ciudades centenarias, cuánta historia bajo su asfalto, cuántas vidas sobre él...

Un abrazo

(soy Caminantedenoche, que cambié el nombre)

cristal dijo...

Sí Miguel, recorrer los lugares donde hemos crecido nos hace revivir acontecimientos y sensaciones que críamos olvidadas, pero que permanecen en algún rincón de nuestra memoria.

Un abrazo.

cristal dijo...

Ya sé que eres CaminanteDeNoche, te voy siguiendo también en tu blog.

Sí, las ciudades guardan la historia colectiva de quienes las habitaron.

Un beso.

Elisa dijo...

Buf, que de sentimientos encontrados. Los de unos padres, abuelos...o incluso bisabuelos, con el ahora, el presente y sus anuncios de la generación que sólo ha conocido El Corte Inglés. Muy enriquecedor...besos de Gran Vía

momo dijo...

me he tomado la libertad de citar tu entrad me parece tan ...bonito el modo como lo describes.
Un abrazo