viernes, 14 de enero de 2011

IMPRESIONES DE EGIPTO




Ahora ya estoy aquí. He vuelto, pero mi mente sigue estando en otra parte. Regresa una y otra vez a un amanecer en la explanada frente al templo de Karnak. A la luz dorada que lentamente iba tiñendo los pilonos y las gigantescas columnas que parecen sujetar el peso de su historia.

Me veo abriendo los ojos en la noche inmensa del desierto para descubrir estrellas inmensas sobre un cielo negro y profundo, de una soledad abismal de arena y rocas que se extiende hasta donde la vista no alcanza. Y el lento diluir de las sombras hacia la luz, anticipado por la ascensión de un disco rojo púrpura sobre las dunas, ofrece la respuesta inmediata a la razón por la que los antiguos egipcios lo adoraban. Ammon Ra, padre de todos los dioses y hacedor de la vida reinando en toda su plenitud sobre los restos de los templos de Abusimbel, que en un recodo del camino aparecen con toda su grandiosidad milenaria. Y las miradas se cruzan intentando descubrir en la expresión de los otros que es cierto, que están allí de verdad y no se trata de un espejismo más del desierto.

Regreso al lento fluír de la vida en la riberas del Nilo. Al azul intenso de sus aguas que guardan leyendas antiguas de dioses con apariencia animal y seres humanos que se odian y aman sobre sus orillas. Y no dejo de asombrarme del contraste que ofrece la vegetación exuberante de las riberas y la presencia árida que se adivina en el horizonte. Asistir, como si se tratase de una película, a la sucesión de las escenas propias de la vida cotidiana: mujeres lavando, niños jugando al fútbol, hombres rezando con el cuerpo orientado en dirección a la Meca... Y, destacando sobre todas ellas, la imagen imperecedera de dos jóvenes pescando en una faluca: sus bronceados cuerpos alzados al sol, con las blancas túnicas al viento haciendo de velas.

El tiempo transcurría deprisa y entonces me parecía imposible estar allí, en el mismo escenario de los antiguos faraones, visitando sus templos, profanando la soledad de sus tumbas y todo aquello que, en su afán de perdurar, fueron construyendo a orillas de su río.

Es mediodía en el Valle de los Reyes y el sol abrasador invita a cubrir la cabeza y buscar refugio en las tumbas. Sobre la roca viva, en los jeroglíficos que cubren sus paredes está escrita la historia del poderoso faraón que un día la habitó, y que hoy se encuentra muy lejos, en las salas del museo del Cairo. Dentro de sus urnas yacen, una vez cumplido su deseo de inmortalidad, aunque por ello hayan tenido que pagar el precio de perder la paz y el silencio que un día buscaron en las entrañas de la tierra.

En el Museo del Cairo me he podido encontrar cara a cara con Ramses II, observar su cuerpo amortajado que un día, siendo muy pequeña descubrí en un libro de mi padre y, cuyo recuerdo me asaltaba una y otra vez en noches de insomnio. También he tenido frente a frente a la que fue la primera faraona, la gran Hatshepsut, que se encuentra junto a su sobrino Tutmosis III. Quizá nunca pudieron imaginar que después de haberse odiado tanto, iban a permanecer uno al lado del otro para toda la eternidad.

Por un momento vuelvo de nuevo a la gran pirámide de Keops, que junto a sus hermanas menores aparece apuntalando un cielo que no es azul, sino uno de los más contaminados del mundo. El valle de Guiza donde se encuentran las pirámides y la famosa esfinge, separa dos mundos diferentes: el pasado y el presente. En el presente la ciudad del Cairo, con su persistente olor a gasolina mal refinada, ofrece los contrastes que reflejan las injusticias de este mundo: el lujo desorbitado de los hoteles y los barrios residenciales, frente a la miseria, la suciedad, el ruído del tráfico más caótico del mundo; aunque también maravilla y sorprende la mirada de los niños. Todavía conservan la ilusión y la libertad del juego improvisado en la calle, lejos del control del adulto, del estres y el consumismo occidental.

A estas horas me es imposible olvidar la emoción experimentada ante la máscara de Tutankamón y todo su ajuar funerario: el trono real, la silla y la sombrilla plegables, su ropa interior, sus sandalias e incluso un preservativo que un día albergó la simiente de un ser humano que soñó que llegaría a ser un dios y, sin embargo, murió prematuramente. Y, regresa al evocarla, toda la pasión, la fuerza y el amor de nuestro guía por su tierra y su cultura milenaria, sabiendo llegar a lo esencial, al sentido de unas manifestaciones culturales que, después de más de cinco mil años, todavía nos siguen asombrando.


Hay un templo que se levanta sobre una colina frente al Nilo, es el templo de Kom Ombo, está situado en la orilla oriental, en la que los antiguos egipcios situaban la vida terrenal. El templo está orientado hacia el oeste, el lugar donde residía el más allá y que sería la morada de los muertos, es un templo que mandó construir el emperador Alejandro Magno. Si existe un lugar perfecto para construir un templo, es éste. La mezcla de estilos arquitectónicos y de culturas ofrece como resultado un edificio en el que se entrecruzan la grandiosidad de la arquitectura egipcia, con la busqueda de la belleza y las proporciones de la mentalidad griega.

La última luz del día baña de luz dorada las columnas, los antiguos pilonos semiderruídos. La presencia cercana del Nilo, con toda su carga de historia y de misterio. Me invade la nostalgia anticipada del regreso. Sé que echaré de menos este río, este país cuyo pasado despertó en mi la pasión por la Historia, por la herencia que todas las culturas han dejado a su paso por este mundo. Las emociones y las experiencias han sido tan intensas, que, con toda seguridad, necesitaré tiempo para asimilar todo lo visto, todo lo vivido.

Hace ya varios días que regresé, que mi cuerpo está de nuevo aquí, pero mi mente se resiste a volver, sigue allí junto al Nilo, atrapada entre los templos, las tumbas y las riberas de ese río.

31 comentarios:

Lola Mariné dijo...

Me has hecho revivir mi propio viaje a Egipto, solo que en pleno agosto y con 50 grados, jeje.
Me alegro que lo hayas disfrutado.

sevillana dijo...

Mira que hace años que realicé mi viaje a Egipto, pero leyendo tus palabras lo he vuelto a revivir.
Es un país que te engancha, que desearás volver de nuevo a pisar y después de los años que han pasado un trocito de mi alma si quedó allí.
Saludos

Elisa dijo...

Es una suerte que permanezca lo bueno y las mejores emociones en una experiencia así. Egipto es un país maravilloso que has descrito con mucho acierto. Me ha gustado rememorarlo...un abrazo

ANTIQVA dijo...

Amiga, es una gran alegria sentirte medio loca tras haber recorrido las tierras de Egipto.

Me alegro muchisimo de que el viaje te haya sido positivo. Sin duda, es algo que nunca olvidaras.

Recibe un gran abrazo

Luis Antonio dijo...

Ahora comprendo el porqué de tu ausencia: estabas de turismo por ese país de civilización milenaria cuyos restos nos siguen dejando pasmados.

Haces una buena síntesis y me traes bellos recuerdos con tu crónica tan sintética y tan bien escrita.

Una de las cosas que me dejó más impresionado de mi vije a Egipto fue la visita a la Ciudad de los Muertos de El Cairo. Dicen que entre medio millón y un millón de egipcios residen entre los muertos, según estadísticas extraoficiales. La prensa local eleva esa cifra a dos millones.

Unos 50.000 viven en tumbas propiamente dichas. El resto se apretuja en infraviviendas construidas sobre antiguos sepulcros.

A los occidentales nos cuesta entender esto, pero ya sabemos que los egipcios rinden un culto singular a los muertos...

Me alegro mucho de que haya sido un viaje interesante y que haya dejado en tu memoria bellos recuerdos, Cristal.

Un fortísimo abrazo y bienvenida a la cotidianidad

Dr.Krapp dijo...

Es un bello texto en el que realidad se demuestra que tu ya llevabas a Egipto encima mucho antes de llegar allí. Solo una cosa, recuerda que solo has visto lo no perecedero de una vieja cultura y lo que ha perdurado son las huellas de ese mundo poderoso lo que estaba concebido para la eternidad. De la vida corriente, de los campesinos, de los esclavos, de aquellos que podríamos asociar con la gente humilde de El Cairo actual, de esos, no queda ni una huella.

Angie dijo...

Muy interesante tu relato, Cristal. Me llama mucho la atención el lugar pero nunca me he animado a ir allí. Me pasa lo mismo con Grecia, las altas temperaturas del verano me echan mucho para atrás, lo mejor es buscar alternativas como ésta de Navidades o Semana Santa. Se te ve entusiasmada. Me alegro mucho de que lo hayas disfrutado.

Eso sí, querida Cristal, no te he querido decir nada antes por no aguarte el viaje pero este Año Nuevo nos has dejado sin lentejas, eso sí que me ha dolido en el alma.

Muchos, muchos BESOS.

cristal dijo...

No me quiero imaginar, Lola lo que tiene que ser estar en El Valle de los Reyes con 50 grados, pero aún así, un viaje a Egipto siempre vale la pena.

Un abrazo.

cristal dijo...

Me alegra mucho habértelo recordado, Sevillana.

Totalmente cierto, engancha y atrapa de un modo que nunca te hubieras imaginado. También a mí me gustaría volver dentro de unos años, espero poder hacerlo.

Un abrazo.

cristal dijo...

Egipto y sus gentes son maravillosas.

Todas las personas con las que hemos tratado se han comportado de un modo exquisito y, en ningún momento, hemos apreciado una mala cara, ni un mal gesto. He vuelto encantada de allí.

Un beso grande, preciosa.

cristal dijo...

Tienes toda la razón Antiqva, nunca lo olvidaré.

De todos los viajes que he realizado hasta ahora, ninguno me ha dejado una huella tan profunda.

Un fuerte abrazo para ti.

cristal dijo...

No llegamos a visitar la Ciudad de los Muertos, pero nuestro guía nos habló de ella el día que visitamos la Mezquita de Alabastro.

Es muy doloroso e indignante que haya seres humanos que tengan que vivir en esas condiciones. Es la otra cara de la moneda que te encuentras cuando viajas a aquellos países que están muy lejos del nivel de vida occidental.

Ha sido mucho más que un viaje interesante. Ha sido una experiencia muy enriquecedora que nunca olvidaré.

Gracias por tu buena acogida, Luís Antonio, porque te confieso que me está costando volver a conectar con la vida cotidiana.

Te envío un fuerte y cariñoso abrazo.

cristal dijo...

Tienes razón Krapp, siempre he sentido una atracción irresistible por la cultura egipcia y este viaje ha sido la culminación de un viaje largamente soñado.

Ya sé que la Historia solo nos devuelve la imagen de los poderosos, de los vencedores, y que del común de los mortales no queda nada, es una más de las injusticias de este mundo.

Un fuerte abrazo Doc.

cristal dijo...

Me alegra mucho, mi querida Angie, que me hayas echado de menos y, además que me lo digas. Espero al menos que mi relato te haya compensado.

Estás en lo cierto estoy muy contenta de haber podido estar allí y de poder recrearlo ahora, pues, aunque hayamos vuelto de un viaje, nuestra mente sigue de algún modo viajando durante algún tiempo.

Muchos besos para ti, Angie. Me ha encantado tu comentario.

Miguel dijo...

No he estado nunca en Egipto, pero es una asignatura pendiente. Y después de leer este excelente post, pues me han entrado más ganas de ir.

Un beso.

cristal dijo...

Pues si tienes oportunidad, Miguel, no dejes de visitarlo. Estoy segura de que lo vas a disfrutar.

Un abrazo.

Novicia Dalila dijo...

Ves? Sabía yo que hacía bien en esperar al finde para leerte, Cristal. Ha merecido la pena la espera.... Me encanta descubrir Egipto a través de tus ojos y casi he podido sentir la luz y el calor de esa bola roja que describes tan bien.
Egipto me da yuyu. He conocido a un par de personas que durante su visita a ese país tuvieron alguna no muy grata experiencia y eso me echaba bastante para atrás. Después de leerte mis dudas se han disipado completamente. Lo vuelvo a incluir en mis destinos soñados :D
En esos sitios hay un gran contraste entre lo que es meramente turístico y se cuida y hace perdurar para deleite de los visitantes, y la vida de los que hacen a sus piesy a su sombra una vida rutinaria y bastante difícil a veces. Yo también me fijo mucho en esos contrastes cuando existen... Más aún, suelo traerme tantas fotos de lo uno como de lo otro.
Me alegra muchísimo que hayas disfrutado tanto este viaje, y sobre todo, que hayas cumplido uno de tus sueños. Ya lo puedes tachar de la lista :D

Un beso muy fuerte, Cristal

cristal dijo...

También ha valido la pena esperar tu comentario, Novi. Me alegra mucho el que a través de mi mirada se hayan disipado tus dudas.

Para mí, ningún viaje ha sido comparable a este. Nunca nada me había impresionado y emocionado tanto, aunque bien es cierto que la experiencia de los viajes es distinta para cada persona y lo que a mí me puede conmover, a lo mejor a ti te puede dejar fría; pero lo cierto es que lo he hablado con bastante gente y les ha resultado igual de apasionante.

Gracias, Novi, tus palabras siempre me animan y estimulan.

Un fuerte abrazo para ti.

JACKIE dijo...

Muy bueno el blog, te dejo el mio:
www.postsdeunreinoalien.blogspot.com

Nos leemos, saludos y segui asi que escribis recontra lindo

cristal dijo...

Gracias por tus palabras, Jacky, me alegra que te gustase pasar por aquí.

Nos leemos.

Alfredo J. Ramos dijo...

¿Bajaste a la cámara funeraria de alguna pirámide? No creo que sea, ni mucho menos, una opción imprescindible (de hecho, creo que no volvería a hacerlo), pero le da una dimensión "profunda" a la experiencia. Un relato vívido y muy bien contado, Cristal. También a mi me ha recordado mi viaje (es "el viaje"), hace tres años por estas mismas fechas. Enhorabuena por la travesía, que como bien supones no hará más que crecer, y gracias por compartirla.

J.M. Ojeda dijo...

¡Hola Cristal!
Ahora ya estas aqui. Dices bien, tendras momentos en los que aun estaras alli, es el peso del pasado hecho presente.

Saludos de J.M. Ojeda.
Me alegro de que tu experiencia haya sido enriquesedora.

cristal dijo...

Te contaré, Alfredo. Lo pensé bastante y al final decidí no entrar a la de Micerino, la que se podía visitar ese día, pues Keops estaba cerrada. Me lo pusieron muy mal, y yo que tengo bastante claustrofobia, desistí de hacerlo. De hecho, del grupo que me acompañaba, entraron la mitad, y algunos tuvieron que darse la vuelta.

Sin embargo, sí visité tres tumbas en el Valle de los Reyes y te puedo asegurar que fue una experiencia inolvidable, a pesar de la cantidad de turistas que coincidimos en las colas para poder visitarlas.

Estoy totalmente de acuerdo contigo en que es EL VIAJE por excelencia. Ningún otro hasta ahora me había causado tanta impresión.

Me ha alegrado mucho tu visita, Alfredo.

Un fuerte abrazo.

cristal dijo...

Tienes toda la razón, J.M. Ojeda, desde que he vuelto todas las noches sueño que sigo allí.

Creo que la experiencia ha sido tan fuerte, que tengo viaje para mucho tiempo.

Un abrazo.

cristal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Antonio H. Martín dijo...

Gracias, Cristal, por tu semblanza del milenario Egipto.
Me alegra saber que a pesar de las "modernidades", sigue vivo el encanto, el embrujo de ese país, de ese mundo otrora poderoso, en cuyas creencias se mezclaban tan bien la vida y la muerte, como si fuesen las dos orillas del dios Nilo.
Seguro que te gustaría leer "El Egipto Secreto", de Paul Brunton. (escritor inglés que pasó toda una noche dentro de la gran pirámide de Keops). Un libro que a mí hechizó de adolescente.

Un abrazo, amiga egipcia.

cristal dijo...

Tomo nota del libro, Antonio. también a mí me gusta combinar viaje con literatura, incluso con música del lugar a donde voy a viajar. Ahora estoy releyendo "El callejón de los Milagros" y "El amargo don de la belleza". Además estoy leyendo un libro muy interesante que se llama "Los setenta grandes misterios del Antiguo Egipto" de Bill Manley".

Gracias por tu recomendación y me alegra saber que te he traído buenos recuerdos a través de mi relato.

Un abrazo fuerte para ti.

Balovega dijo...

Lindo día...

Pasaba por estos lares y al ver la puerta abierta entre a saludarte..

Ha sido un placer leerte.. buena semana

cristal dijo...

Pues adelante y hasta la cocina, Balovega. Eres bienvenida en esta casa.

Nos seguimos leyendo.

Feliz semana para ti también.

Gamar dijo...

Que maravilloso viaje. Me encantaría poder estar ahi.
Por lo pronto este hermoso texto me llevó por un rato.
Besos y gracias

Fermín Gámez dijo...

Menudo texto interesante has escrito sobre Egipto, una de las culturas que más me han sobrecogido de todas las que he podido conocer a través de los libros, de los documentales de la televisión.

Y, por cierto, gracias también por esa visita a Volviendo a lo de ayer.

Un saludo.