jueves, 7 de mayo de 2009

7 DE MAYO


Por más vueltas que le diese, Lucrecia nunca había llegado a comprender cómo, en los momentos más transcendentales de su vida, había asistido a esos acontecimientos de un modo extraño: como si en realidad aquello no le estuviese pasando a ella, como si fuera una actriz de reparto que estuviese representando un papel, del que al acabar la escena se iba a desembarazar casi sin esfuerzo.

Aquel día en que su hermana mayor murió en la aséptica habitación de un hospital, Lucrecia se vio envuelta en un torbellino de acontecimientos y sensaciones que escapaban a su control. Vio morir a su hermana sin que nada, ni nadie, pudiera impedirlo, como si hubiese existido un acuerdo tácito para que las cosas se desenvolviesen de aquella manera sin, por supuesto, haber contado con ella.

Su hemana mayor, con la que no se sentía especialmente unida, pero a la que admiraba desde niña, se moría. Se había sentido siempre deslumbrada por su inteligencia, por su independencia y su manera libre y poco convencional de vivir aquella existencia, que ahora se le antojaba tan breve. En los últimos meses se había ido apagando como una supernova, hasta convertirse en un vegetal. Y en aquellos momentos yacía en una cama, apurando los últimos instantes. Lucrecia no podía apartar la vista de sus brazos, idénticos a los suyos, pensando en que podía ser ella la que se encontrase en su lugar. Tuvo que ver la expresión en el rostro de su madre que, en aquel instante terminaba de comer, y no sabía qué hacer con una manzana. Divisar la figura de su padre al fondo del pasillo totalmente ajeno a lo que acababa de ocurrir. Pero ella en aquellos momentos no sentía nada ante esos familiares que empezaron a desfilar tan compungidos, como una actriz de reparto más, y no la protagonista; ni siquiera pudo llorar cuando su padre se derrumbó, ni cuando se la llevaron cubierta con una sábana en la camilla.

De todo esto han pasado muchos años, y en ese tiempo, casi ha logrado asimilar lo que ocurrió en aquel día de mayo. Ha podido derramar muchas lágrimas, y escuchar la música que a ella tanto le gustaba. Hizo un viaje a Londres para visitar su apartamento y los lugares que ella tanto amó. De vez en cuando se mira en el espejo y le devuelve la imagen de su hermana, como aquel día. Y la recuerda.

20 comentarios:

Elisa dijo...

Son muy duras las experiencias, los detalles que cuentas. Es bueno y reconfortante sacarlo, recordarlo y aceptarlo. El tiempo lo cura todo, pero en el fondo queda un poso, un cosquilleo que nos recuerda lo malo, lo que viene de imprevisto, lo que te deja KO sin pedir permiso.

Recordemos lo bueno, y que lo malo se quede en anecdótico, por muy duro que sea. Es de la única forma que yo -inocente feliciana- encuentro para seguir...

Creo que a ella le hubiese gustado que la recordases paseando por Notting Hill, espiando lo que un día fue su vida...

Porque los muertos, nos dejan regalos de su vida, nos dejan mensajes...tesoros.

Muchos besos con cariño y que Londres, siempre sea Londres...

Moony-A media luz dijo...

El dolor no tiene por qué expresarse con lágrimas, ni mostrarse a los demás.

Se lleva dentro, y hay que conseguir transformarlo en sonrisa de recuerdo.

Un beso grande.

carlota. dijo...

Opino como moony , yo tengo grabado en mi memoria una noche fatal de febrero de hace 10 años , pero hace un tiempo(no hace mucho ), me dijeron unas palabras muy sabias , que pensara en los ratos y las cosa maravillosas de ese ser tan querido que se fue . Palabras sencillas , pero muy acertadas ...

Besos

mara y cuyá dijo...

Parece fácil, mas no lo es...
Siempre queda una caricia que no se dio, una palabra que no se dijo, miradas que no se encontraron. Es normal, nos pasa a todos, pero la espinita queda clavada. Entonces desandamos los pasos...y tal vez es ahí donde nos encontramos de verdad con el otro.
Nunca es tarde para hacerlo.
Lucrecia no lloró, pero sintió algo más profundo, podía se ella...y esa identificación, expresa más sentimiento que el llanto. Sólo poniéndonos en lugar del otro, podemos verdaderamente acompañarlo.

Hermoso relato, Cristal.

Un beso

cristal dijo...

Por supuesto que hay que recordar lo bueno, Elisa, pero las experiencias más duras que te impone la vida, no nos resultan fáciles de asimilar. Son como una comida excesivamente fuerte que se tarda tiempo en digerir. Sólo el paso del tiempo es capaz de amortiguar el impacto profundo que supone la pérdida de un ser querido. Hasta que las aguas vuelven a su cauce. Un beso grande.

cristal dijo...

Lo único Moony, que las lágrimas tienen el poder de arrastrar el dolor y, de algún modo, neutralizarlo, gracias a diferentes sustancias químicas que se liberan con ellas. Las lágrimas ayudan, el dolor hay que llorarlo. Besos para ti.

cristal dijo...

Sí, Carlota, ayuda mucho recordar lo bueno que esa persona te ha aportado. Y hablar de ella, sacar al exterior los sentimientos, aunque no todo el mundo quiere oír hablar de dolor. Hay personas que no quieren ni nombrarlo, como si de ese modo se mantuvieran a salvo de sufrir alguna vez. El dolor también enseña muchas cosas y hay que aprender a vivir con él. Un beso

cristal dijo...

Gracias por tus palabras, Mara. Contar hechos adoptando ante ellos cierta distancia, ayuda a superarlos, o a considerarlos como experiencias normales de la vida, que más tarde o más temprano a todos nos va a tocar afrontar. Hasta en los momentos más duros o terribles se puede encontrar la belleza. Un abrazo fuerte.

BRILLI-BRILLI dijo...

Uffff,tengo un nudo en la garganta.Hay recuerdos que no se pueden borrar,pero tal vez es mejor no borrar instantes de la vida para nunca olviadr a los que nos dejaron.
Besos

cristal dijo...

Creo que es importante no olvidar a los seres que formaron parte de nuestra existencia, junto a ellos escribimos nuestra historia y, de algún modo siguen vivos dentro de nosotros. Me alegra tu visita Brilli. Muchos besos.

Fermín Gámez dijo...

Entiendo muy bien eso que dices de verse uno reflejado en el espejo y ver en cambio en el reflejo a una persona que se nos ha ido. Es una experiencia indescriptible para quien no la ha vivido.

cristal dijo...

La comunicación se establece en base a compartir esas complicidades. Comparto contigo, Fermín, la idea de que sólo se puede entender plenamente, aquello que se ha experimentado en carne propia. Saludos

Caco dijo...

Ese sentimiento de vacío y de estar en un lugar que no es propio lo he sentido algún par de veces, lo terrible es que ni siquiera da pena, despues llega la tristeza al pensar que no nos emocionamos en ciertos momentos.

Saludos!

cristal dijo...

Es como si tu cerebro en esos momentos se negase a admitir lo que está pasando, y de alguna manera se dedicase a neutralizar las emociones produciendo una especie de anestesia. Después, con el paso del tiempo lo que se debería haber sentido en su momento, regresa, pero con efectos retroactivos, y es entonces cuando te cuesta asimilar todo ese dolor que ha estado retenido. No sé si me he explicado, o si tú compartes lo mismo. Un abrazo, Caco.

cristal00k dijo...

La escritura es catártica, casi, como ninguna otra cosa. ¡Que momentos difíciles! amiga. Cualquier cosa que te alivie bienvenida sea. A ella le hubiera gustado verte bien.
Un beso fuerte Tocaya.

borraeso dijo...

El dolor es aún mayor cuando te sientes especialmente unida, cuando cuesta, cuando no quieres cortar los cables que te únen al otro...
El dolor duele fuerte, te desespera e incluso es capaz de dejarte apartada, como si no fuese tuyo, hasta que te agarra y te desgarra... El dolor, con el tiempo, se puede hacer invisible, pero el recuerdo no...

Un beso, Cristal.

cristal dijo...

Sí, Tocaya, la escritura ayuda y mucho. Sirve tanto para salir, como para entrar dentro de uno mismo. Gracias por tu visita y las palabras que me dedicas. Un abrazo fuerte

cristal dijo...

Comparto plenamente tus palabra, amiga Borraeso, separarte de los seres que amas es un desgarro que lleva su tiempo reparar. Primero no te lo crees, no te puede estar pasando a ti, pero el tiempo y la ausencia hacen su trabajo y al final acabas aceptando que es real, que sí ha ocurrido. Cuando has amado a alguien su recuerdo te acompañará siempre. Muy agradecida por tus palabras. Un abrazo fuerte.

cristal00k dijo...

¿Has suprimido los comentarios en la entrada superior? ¡Maravilloso ese video, un auténtico relax. Acorde con el texto. Un beso Tocaya.

cristal dijo...

No, Tocaya, no he suprimido nada. No sé que habrá pasado. Un beso.