sábado, 30 de mayo de 2009

DISCORDIAS


Lucrecia tiene una amiga que a menudo acude a ella para quejarse de su marido. Le dice que se ha equivocado de profesión, que en vez de haber sido abogado, debería haber sido médico forense, pues tiene la costumbre, en cuanto se ponen a discutir de cualquier tema relacionado con los problemas de su relación, de sacar los cadáveres del pasado, colocarlos encima de la mesa y comenzar a realizar la autopsia, pues entre los pliegues de la piel, en los intestinos, o en el anverso del hígado, hallará siempre algún motivo para culpabilizarla. Es bueno guardar en la trastienda algún fiambre en cámara frigorífica al que echar mano cuando nos quedamos sin argumentos para reconocer nuestros errores. Así de fácil y sencillo. La amiga de Lucrecia lleva varios años empantanada en una crisis de pareja en la que no alcanza a ver, ni el principio ni el final. Su marido no termina de aclararle si ha resuelto ya las dudas, o es que ha decidido mantenerla en una situación de indefinición en la que su amiga no sabe a qué atenerse y de este modo tenerla pendiente de él. Bajo su punto de vista ambos arrastan una relación sadomasoquista, basada en la desconfianza y la competividad. Se han pasado la vida jugando al ratón y al gato, enamorándose y desenamorándose de terceros en discordia, que casi siempre les han dejado mal parados. Su relación le recuerda a Elisabeth Taylor y Richard Burton en la película "Quién teme a Virginia Woolf" siempre peleando, pero incapaces de vivir el uno sin el otro. Cuando le cuenta algunas cosas, a su mente acude la imagen del cuadro de Goya en el que dos seres inmóviles, de rodillas uno frente a otro, se dan de mazazos tan sanamente el uno al otro. Casi como hacen los dos partidos políticos en nuestro país cuando se avecinan elecciones.

20 comentarios:

Fermín Gámez dijo...

Desconfianza y competitividad en la pareja es mal asunto. Suelen ser las huellas de muchas cosas que faltan ya.

cristal00k dijo...

Nunca he entendido esas relaciones de amor-odio. Me superan. A igual que tú, tengo unos amigos en esas condiciones y no logro comprenderlos por más que lo intento.
En fin... un beso Tocaya.

alicia susana baigorria ligorred dijo...

OHHH....que comùn parece esa circunstancia matrimonial...
conozco a alguien que solo habla mal todo el tiempo de su matrimonio y su esposo....e hijos....
màs, si casualmente los cruzo en la calle,,,los dos me saludan sonrientes.
como si nada.
si caigo sin avisar a la casa...me reciben dos pares de sonrisas amigables...
no se si ella imagina todo...o si solo ve los defectos ...y no aprecia las virtudes y todo lo maravilloso que tiene.
realmente, somos muchos los que no entendemos esas situaciones que provocan dolor, preocupacion, zozobras.

corsario sin patente dijo...

No creo que sea correcto decir relación amor-odio, creo que eso no existe, es más bien envidia y odio; lógica relación causa efecto.
La envidia es el más cruel de los defectos, de esos defectos que tan inmesericordes nos desvirtúan, obligandonos a fingir permanentemente todo aquello que no somos y a buscar continua compasión ajena.

carlota. dijo...

Has descrito perfectamente dos parejas que conozco .
Besos de domingo .

cristal dijo...

La complejidad de las relaciones humanas hace posible cualquier cosa. Somos contradictorios y polifacéticos. Saludos

cristal dijo...

Desde fuera es más fácil analizar las relaciones de los demás. Lo que ocurre dentro de esta pareja no lo saben ni ellos mismos. Desde mi experiencia no hay nada más complicado que una relación de pareja. Besitos muchos Tocaya.

cristal dijo...

No hay defecto que tolere menos que la hipocresía, Alicia. Eso de tener una cara para cada persona me parece desleal e indignante y hablar mal de las personas a sus espaldas, todavía peor. Gracias por tu visita. Un abrazo.

cristal dijo...

Sí amigo Corsario, puede ser que sea envidia, odio, incomprensión o toda la batería de emociones que somos capaces de sentir los seres humanos y algunas a lo largo del mismo día. Somos complejos y a veces incomprensibles. Un abrazo.

cristal dijo...

Y tantas y tantas que habrá. Cada pareja es un mundo cuya comprensión se nos escapa. Un beso, Carlota.

maracuyá dijo...

Ya lo dice el refrán, porque te quiero te aporreo.

A veces hay apegos que no entendemos nosotros mismos por qué nos tienen amarrados...será que la incertidumbre de otros horizontes provoca mucha inseguridad? o será que más vale malo conocido que bueno por conocer?

Hoy viene de refranes el comentario.

Creo que solamente los involucrados pueden saber, realmente, qué pasa.

Besos, Cristal

Luis Antonio dijo...

Quedan claras las diferencias entre tu amiga Lucrecia y su marido, pero no tanto lo que los mantiene unidos. Resulta difícil opinar desde fuera, pero esa pareja tien mala "pinta". Me temo lo peor.

Un abrazo para ti, Cristal, y que no te salpiquen ni te afecten sus conflictos.

Besos

Elisa dijo...

Bueno, a pesar de los pesares...tendrás amigos, tendrás amor...tendrás amigos.
Querida, todas las relaciones pasan en algún momento por esa situación que tan bien has conseguido describir aqui. Me ha gustado la metáfora de los cadáveres. Creo que cada cual tiene lo que quiere...otra cosa es que se queje. Simplemente hay personas que necesitan de cierta competitividad, de ciertos celos para sentirse vivos. Las circustancias a veces lo empañan todo, lo maquillan todo..., pero al final, uno se da cuenta...de que tiene lo que ha ido construyendo durante toda su vida. ¿y entonces por qué buscarle el sentido? Es así, y ...sin olvidarse nunca de lo más importante. Amar, a pesar de los pesares...
Muchos besos de forense!

cristal dijo...

Yo creo que los involucrados tampoco saben qué pasa realmente. Los seres humanos naufragamos en ocasiones en nuestras contradicciones, y lo que en un momento determinado lo ves clarísimo racionalmente, emocionalmente no puedes asumirlo. Es un tema complejo y delicado para el que no valen recetas, ni experiencias ajenas. Me alegra siempre leerte, Mara. Un abrazo fuerte.

cristal dijo...

Gracias por tus buenos deseos, Luís Antonio. No creo que me salpiquen sus problemas porque llevan así desde siempre. Han pasado épocas mejores y peores. Yo pienso que tienen más cosas que les unen que las que les separan, pero cada pareja es un mundo y sobre todo, cuando uno se centra más en lo negativo, que en lo positivo y se obsesiona, es cuando se agudizan los problemas. Un abrazo fuerte.

cristal dijo...

No me cabe la menor duda de que mis amigos han ido queriendo, osin querer, construyendo esa relación de la que en ocasiones se quejan. Cada uno ha ido aportando sus ladrillos en ese edificio común, que en ocasiones parece sólido, y otras a punto de desmoronarse. El tiempo dirá si son capaces de mantenerlo en pie. Y sí, Elisa, las maravillosas palabras de Goytisolo son siempre un asidero en el que hallar esperanza y consuelo. Mil besitos, preciosa.

BRILLI-BRILLI dijo...

Un merecido premio te espera en mi blog.
Besos

Yandros dijo...

Muy gráfico el relato si señor.
Hay gente que necesita aferrarse con una mano a lo que tiene y con otra a lo que querría.
Con lo bonito que es tener algo cogido con las dos manos, con seguridad, con firmeza, sin dudas...
Un abrazo

cristal dijo...

Qué bien lo has definido, Yandros. Se trata del viejo dilema entre libertad y seguridad. Deseamos tenerlo todo y sobre todo se trata de juegos de poder. Verdaderamente no hay muchos que valoren y acepten lo que tienen, casi siempre suspiramos por lo que nos falta. Un abrazo.

Antón Abad dijo...

Me pregunto cual será el motivo real para que ambos continúen arrastrando el cadáver de su matrimonio; supongo que será uno suficientemente espurio. Nunca entenderé a este tipo de personas; ¿piensan acaso que mejorará la situación un día? ¿esperan el momento en que sus deseos sean tan mínimos que la relación parezca satisfactoria?... Decididamente jamás comprenderé a quien se revuelca en su infortunio y en lugar de tomar la iniciativa para solucionarlo, se alivia compartiendo la carga.