lunes, 12 de octubre de 2009

EN UN INSTANTE


Es verdad que la vida puede cambiar en un instante.
Abrir un sobre donde te espera el informe de una prueba médica y quedarte sin respiración, pues detrás de ese lenguaje críptico impenetrable se puede esconder la sospecha de que algo no anda bien.
Después vendrá la larga espera, antes de la realización de otra prueba que confirme o descarte que cierto enemigo indeseable ha anidado dentro de ti. Y si eres propensa a imaginar, a anticipar todos los desastres posibles, ya te imaginas mutilada y los estragos que los tratamientos terminarán haciendo en ti, y sobre todo que la temida espada de Damocles ha comenzado a oscilar por encima de tu cabeza.


Queda atrás la espera, un verano de tardes cálidas, de viajes que ayudaron a distraer una preocupación sorda, que aunque se pretenda apartar, emerge de tanto en tanto royendo la alegria de los días.
Concluye el tiempo de la espera en el momento en que las manos del médico recorren cada centímetro de tu piel rastrendo la posible presencia del temible asesino. Pero el experto calla ante el temblor, ante la ansiedad que se dispara y coloca al corazón al bode de la boca, dispuesto a salir como en una catapulta. No te dice nada, aunque le preguntas, sólo te comunica que al día siguiente obtendrás puntualmente el informe de la prueba y llevárselo a tu médico.
Nunca te has sentido tan indefensa, nunca tu libertad ha sido más condicional, ni te has sentido tan amenazada. La noche es un tormento interminable en el que deambulas inevitablemente del terror, a la resignación y que no apacigua el amanecer.

Al día siguiente el sobre arde en la mano camino de la consulta. El momento en el que la doctora lo abre, no es apto para cardíacos. Intentar leer en su rostro si la condena es a muerte, o por el contrario, la pena te va a ser conmutada, pone a prueba los nervios del más templado. Pero resulta que afortunadamente, no, no tienes nada, nada importante, solo un tejido fibroso, nada de temer...
Y es entonces cuando sientes que la sangre vuelve a circular por tus venas con toda normalidad y no como un líquido espeso que te impide respirar. Y es de nuevo en ese instante en el que la vida vuelve otra vez.

19 comentarios:

Luis Antonio dijo...

Lo primero que se me ha ocurrido cuando he comenzado la lectura ha sido pedirte el nº de teléfono para llamarte, luego he visto que, afortunadamente, todo ha sido una falsa alarma. Espero que mi interpretación sea correcta, Cristal porque aún me duran los temblores.

Un fuerte y cálido abrazo

carlota. dijo...

Me has tenido en tensión , eso no se hace grgrgr ...

Me alegro que estés bien , me alegro mucho .

Besos

alma máter dijo...

Uff! qué angustía... y si es cierto que ese momento es horroroso.

Suerte que no es nada! me alegro mucho!

Un beso.

Novicia Dalila dijo...

Comprendo esa sensación de angustia porque yo creo que todos, hasta el que dice ser más valiente, en una situación así, le cuesta mantenerse sereno y nadie es capaz de controlar la imaginación para ponerse en lo peor. Siempre lo peor...
Me alegro infinito que ninguno de los malos presentimientos o pensamientos fueran ciertos y que hayas podido respirar tranquila otra vez...

Un beso muy fuerte, Cris.

Dr.Krapp dijo...

Has tocado uno de los miedos más soterrados pero más acuciantes que tenemos los humanos, ya que sabemos que en cualquier momento podemos encontrarnos en una situación semejante. Al hacerlo has conseguido visualizar esos traumas, enseñar su verdadero rostro y quizás liberarnos un poco de ellos al tiempo que aprendemos a valorar un poco más la vida. Lamento que sea a través de una experiencia personal amarga pero si eso supone seguir creciendo quizás sirvan para algo y te sientas con más ganas de luchar por las buenas cosas que te rodean.

cristal dijo...

Afortunadamente, como muy bien dices,Luís Antonio, todo ha sido una falsa alarma. Hoy precisamente he leído un artículo que trataba de eso, de la cantidad de falsos positivos que se dan en este campo y de la angustia que provocan.
Te agradezco mucho tu interés y siento la preocupación que te haya podido generar, pero necesitaba escribir sobre esta experiencia, pues por ella pasan muchas mujeres todos los días.
Otro abrazo fuerte y agradecido para ti.

cristal dijo...

Yo también me alegro y de que tú tambien te alegres, Carlota.
Un abrazo.

cristal dijo...

La angustia es una de las emociones más dañinas y negativas, pues te hace entrar en un proceso en el que cada vez te obsesionas más y llega un momento en el que pierdes la objetividad.
Gracias Alma máter.
Un abrazo fuerte.

cristal dijo...

Precisamente yo soy una especialista en ponerme en lo peor en cuanto hay cualquier señal de alarma. En temas de salud, por diversas experiencias traumáticas en mi familia, estoy bastante sensibilizada. Por eso desearía animar a quienes hayan pasado por algún momento así para que no se dejen llevar por las primeras impresiones, pues la Medicina no es una ciencia exacta y se cometen numerosos errores.
Gracias por tus palabras, Novicia Dalila.
Un abrazo grande.

cristal dijo...

No te quepa la menor duda, Dr. Krapp. Cuando salí de la consulta todo me parecía un regalo. Me sentí muy feliz y con ganas de abrazar a todo el mundo. La mayor parte de los seres humanos vivimos sin apreciar lo que tenemos.
Un abrazo.

Lola Mariné dijo...

Conozco esa sensación que tan bien has contado. Desde que el mundo se paraliza a tu alrededor hasta que vuelve a ponerse en marcha, despues de un profundo suspiro de alivio.
Me alegro por ti.

maracuyá dijo...

Cristal...estoy demasiado emocionada para decir algo coherente. Es que he vivido con vos ese momento y he recordado en tus palabras...te sientes indefensa, lo dijiste exacto, nunca más sola aunque estés rodeada de cariño.

No sabés qué alegría al llegar al párrafo final. Sin duda, la vida cambia, y no necesariamente ante un resultado negativo...la vida cambia después de haber pasado por ese trance.

Querida Cristal, que estés bien...y disfruta sin pensar en lo que hubiera sido.

Un abrazo cálido...

Andrea dijo...

Me sentí identificada, después del terror llega la anhelada calma. En alguna ocasión hasta he llegado a vivir mi entierro en mi imaginación. Te entiendo perfectamente, un beso y me alegra mucho que estés bien.

cristal dijo...

Es increíble cómo puede cambiar todo a tu alrededor, cómo tus pensamientos y las emociones que generan, te pueden cambiar la vida por una sospecha. Tenemos demasiada tendencia a ponernos en lo peor, pero afortunadamente la mayor parte de las veces, nos equivocamos.
Gracias por la visita, Lola.
Un abrazo fuerte.

cristal dijo...

No sabes qué diferente puede ser todo desde el día en que me dijeron que no había nada malo de qué preocuparse. Aprendes a valorar mucho más todo lo que tienes a tu alrededor.
En esta ocasión lo pasé peor porque coincidió que le diagnosticaron un carcinoma en un pecho a una amiga, de modo que pensé que a mí también me había tocado pasar por lo mismo. A través de ella he vivido la angustia que se puede vivir en estos casos. Afortunadamente la operaron hace un mes y ahora se encuentra bastante bien, pero indudablemente su vida ya no va a ser lo mismo.
Querida Mara, no sabes lo feliz que me siento ahora y lo que agradezco tus palabras.
Te abrazo fuerte.

cristal dijo...

Sí, Andrea, nuestra imaginación nos puede jugar muy malas pasadas. Del mismo modo que nos puede hacer disfrutar mucho, también se puede convertir en nuestro peor enemigo. Hay que aprender a manejarla y a tenerla a raya.
Gracias por tus palabras.
Un abrazo grande.

Atalaya dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Atalaya dijo...

Cristal, he eliminado mi comentario pues con honestidad no me parecía nada procedente una vez releído. Una cosa es intentar desdramatizar una situación, a través de metáforas poco afortunadas, y otra muy distinta aceptar que las realidades, cuando son duras, no se atenúan con la ficción.

Me alegro que esa prueba no ofreciera el diagnóstico temido. Como impone la sabiduría popular, nada como superar un susto para valorar la salud, ese gran bien al que apenas prestamos atención.

Aprovecho para decirte, -ya que no tienes habilitada tu dirección de correo, algo que me parece muy respetable- que me veo obligada a deshabilitar de nuevo la opción de comentarios en mi blog, por motivos que no vienen al caso.

Me alegró tu visita y tu comentario sobre los maravillosos jardines japoneses.

Ese blog que nació de un impulso nada meditado -ya que siempre he deseado mantenerme como receptora-comentarista-opinadora y nunca emisora- ha sufrido diversos avatares, e incluso llegué a eliminarlo. Lo he reabierto por una especie de romanticismo con el nombre, me gusta "desamueblados" porque es la sensación que siempre he tenido con respecto a todo: carencias por todas partes, por supuesto una visión totalmente subjetiva tratándose de una idealista enfermiza como yo.

Un abrazo.

cristal dijo...

Atalaya:
Hasta hoy no había visto tu comentario, no suelo viajar por mis entradas anteriores.
Me ha alegrado ver el tuyo. Me sorprendió no poder dejarte ninguno en tu blog.
Hasta ahora no tenía noticia de no tener habilitada la dirección de correo. Esas cuestiones técnicas las desconozco, pues el formato del blog no lo realicé yo.
Me gustaria que siguieras visitándome y que mantuvieses tu blog, pues no se encuentra uno todos los días con opiniones tan interesantes como las tuyas.
Espero que podamos seguir en contacto.
Un abrazo.