jueves, 18 de diciembre de 2008

Estambul

Decía que me apetece hablar de Estambul. Si escuchas y te asomas a las imágenes y a la música, comprenderás por qué. Es un mundo aparte, cruce de culturas milenarias, un verdadero festín para los sentidos. En Estambul se respira una melancolía de siglos acurrucada en las piedras de los viejos muros. La decadencia más bella viaja a lomos del Bósforo y los pináculos de sus mezquitas señalan un azul inverosímil. Los olores de los bazares, los gritos de las gaviotas,la luz del atardecer desde la torre Galata, navegan en mi memoria para siempre.

8 comentarios:

Luis Antonio PÉREZ CERRA dijo...

Conozco Estambul y comparto las sensaciones que describes. Esta ciudad junto con El Cairo y Marrakech me han impactado sobremanera.Um cordial saludo, Crisal

cristal00k dijo...

No hay atardeceres mas bellos que los del Bósforo. Estoy de acuerdo.
Esperemos que Turquía y su cultura no caiga en manos de cuatro descerebrados integristas.
Abrazos a través del cristal.

Elisa dijo...

Contrastes, ruido, taxistas que dan vueltas y vueltas. Qué ciudad de barrios sucios, y mézquitas impecables. Grandes recuerdos para siempre, besitos

cristal dijo...

No me gustaría morirme sin conocer determinados lugares, entre ellos está Egipto, Grecia, Marrakech, y muchos más que no sé si me dará tiempo a conocer. Gracias por visitarme Luís Antonio.

cristal dijo...

Yo también espero como tú que esa maravillosa ciudad se incline más hacia Europa y se aleje de aventuras integristas. Besos Cristalook

cristal dijo...

Recuerdos compartidos entre las mezquitas y un barco recorriendo el Bósforo saboreando un té de manzana.Besos para ti Elisa

Mercedes dijo...

Es cierto que las fechas son un tanto empalagosas, pero yo creo que, en el fondo, lo único que hacemos es integrarnos. Quiero decir que compartimos (si las fechas o la gente es empalagosa, pues se comparte y ya está). ¿No compartimos otras lindezas o empalagos con gente que ni siquiera conocemos? Aquí mismo, en el mundo blog, llueven piropos y palabras y nadie se queja de empalago, a pesar de que ni siquiera nos conocemos. Yo es que me adapto a todo (o lo intento). Si llega el verano, pues playita; si llueve, pues paragüita; si la primavera, pues eso...
No cuesta nada "acompañar" a la gente, aunque no comprendamos muy bien por qué en estas fechas estamos tan... "dulces" ¿no?
Felicidades por tu blog. Me gusta.

Fermín Gámez dijo...

Una descripción llena de intimismo que has hecho de una ciudad hermosa. Me ha gustado cómo logras captar todo un ambiente con unos pocos trazos.